
El sábado pasado miles de jóvenes de todo el país se reunieron en Luján para el primer Encuentro Anual de Jóvenes Pro del 2010.
Ante todo mis felicitaciones a todos los que hacen Jóvenes PRO por lo que han logrado. También para todos los dirigentes del PRO y de los aliados que contribuyeron de diversas maneras para que fuera un éxito.
El evento fue el más importante en términos de movilización de la historia del PRO, y por eso solo creo que merece algunas reflexiones, especialmente luego de haber visto y escuchado diversos comentarios sobre el formato, la organización y la oportunidad del mismo, muchos a favor, algunos en contra.
El saldo positivo para mi arranca en el hecho de saber que tenemos una base de convocatoria de jóvenes en todo el país que es muy importante.
Esto nos da la posibilidad ahora de trabajar en un plan de acción para todo el año que contemple la formación de dirigentes, el debate de ideas y sobre todo el seguir creciendo en todo el país.
Sin poder medir nuestra propia fuerza, viendo distrito por distrito de donde arrancamos, esto hubiera sido muy difícil.
Además, se logró generar un hecho político importante, ya que se vio reflejada en toda la prensa nacional que Mauricio y el PRO se está juntando y se está organizando para competir en la elección del 2011.
Es necesario hacer estos esfuerzos, aún cuando haya cosas que no salgan bien o que a algunos les choque la estética por no ser lo común en nuestro partido.
Lo que se siente y se vibra en un evento masivo no se vive en otra circunstancia. No es lo mismo ir a la cancha a ver a Boca que verlo en la tele sólo en tu casa. No es lo mismo ver un recital en un bar con 40 personas que saltar en el campo de la cancha de River con 50 mil. La energía que se genera a partir de saber que somos muchos los que compartimos una identidad y un sueño común es única. Esta parte más irracional, más emocional, es lo que constituye gran parte de la aventura política que mueve, y moverá, a miles de jóvenes a ser parte de esto.
Algunos pueden pensar que el bombo, la bandera, el cantito, las remeras, son elementos que denigran la vida política, que la misma debería ser formal, escrita, en base a debates de textos y propuestas de políticas públicas.
Y está muy bien. Pero deben respetar que evidentemente a otros no. Tienen que ver con las raíces de los movimientos populares de la política argentina que hacen también a nuestra identidad como país.
Eso no quita que los jóvenes ahora también deben avanzar organizarnse, en capacitarse, en formar una voz que permita enriquecer nuestras posturas y nuestras ideas. Eso también es parte de la vida política y los va a hacer mejores dirigentes. Pero una cosa no quita la otra.
Lo que hay que tener claro es que el PRO, y especialmente Jóvenes PRO, desde el sábado pasado ya no será el mismo.
Ya no estará tan centrado en la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires. Deberá ser mucho más popular y federal.
Tendremos que seguir creciendo, buscando incorporar miles y miles de jóvenes más a esta gesta que se resume con el grito de “No nos van a parar“.
Consigna que debemos gritarle en la cara al cinismo, al derrotismo, a la mentira, a la división.
No le tengamos miedo a ser muchos. Sepamos que va a exigir más de nosotros, que no va a ser tan cómodo como ser pocos y cerrar la puerta a que entren más.
Pero creo que todos los que vivimos los de Lujan podemos dar fe que la sensación de ver llegar los grupos de jóvenes de todas partes del país es única, emociona y da sentido a todo lo que venimos haciendo en estos años.
Sigamos trabajando con la unidad con la que hicimos este evento. Con Diputados, Legisladores, Concejales, Ministros, referentes provinciales y nacionales y muchos militantes y voluntarios trabajando codo a codo, sin importar rangos ni jerarquías.
Si lo hacemos, el 2010 será un año lleno de crecimiento y será el año en que la ola amarilla cubrió el país.
Marcos Peña







