
En su momento, aplaudimos la decisión del canje, que tras siete años de aislamiento económico internacional, mostraba al gobierno consciente de la gravedad de mantenernos alejados del mundo. Sin embargo, también apuntamos la total falta de seriedad con que fue encarada la medida. Estuvimos a favor de terminar con el estado de “no” pago de nuestras obligaciones, convencidos de que nuestra nación debe mostrar responsabilidad y credibilidad no sólo para ser receptora de créditos sino para que sus ciudadanos puedan integrarse al resto de los países sin cargar la mochila de los incumplimientos de su país. Bajo este orden de ideas, aún cuando éramos parte de la minoría parlamentaria, apoyamos al gobierno y votamos el levantamiento de la denominada “Ley Cerrojo”. Con la actual composición de la Cámara de Diputados, presentamos varios proyectos tendientes a dar solución definitiva a las complejas situaciones que rodean al canje. Propusimos terminar definitivamente con la litigiosidad que impide el cierre definitivo y deja siempre acreedores que, sin aceptar las propuestas argentinas, quedan en condiciones de demandarnos judicialmente, tal como lo hacen los llamados “fondos buitre”.
Elaboramos un proyecto de ley que generaba un sistema similar al de un concurso de acreedores, en el cual le permitíamos a la Justicia homologar el acuerdo de aceptación que se alcanzara, para que de esta manera el resultado fuera obligatorio para el total de los acreedores. La propuesta incluye también cláusulas de reciprocidad a otros países para que se suscribiesen acuerdos de esas características en EEUU, Italia, España o Japón, donde existen tenedores individuales de nuestros títulos. Esta es la verdadera forma de defenderse de los fondos buitres. Esta es la verdadera forma de enarbolar soberanía.
El canje no es lo que se esperaba finalmente, y ha debido de ser extendido en su cierre, cuestión que al día de hoy no tenemos cifras definitivas, pero si sabemos que ingresó un porcentaje muy menor al esperado. Pero independientemente del porcentaje que finalmente se alcance, el fracaso de la medida está en que no resuelve definitivamente nada. ¿Qué ocurre con quienes queden fuera del canje? ¿Qué haremos con ellos? ¿Les permitiremos que embarguen las reservas como ya hizo el Gobierno? ¿O permitiremos un nuevo canje el año próximo?.
Le podemos echar la culpa a los griegos, a los españoles, o al enemigo de turno, pero eso no ocultará la inexperiencia, ineficacia e imprevisión de la gestión económica del Ministro Boudou, quien tampoco ha sido capaz de resolver la inflación, el trabajo en negro, o las trabas a las importaciones. Tampoco olvidamos que él, y los suyos, son el equipo económico de los, del uso de los fondos jubilatorios, de la manipulación del Indec y el saqueo de las reservas.
Pues bien, las ideas están, lo que no tiene el Gobierno es ni siquiera la picardía de escuchar las propuestas que puedan solucionar sus problemas. Si hubiesen escuchado a la oposición y aceptado un proyecto como el que presentamos, hoy estaríamos los argentinos no solo festejando el bicentenario, sino también el cierre definitivo de la negociación de nuestra deuda. Claro está; como no escuchan y no saben, fracasan. Nosotros seguiremos aportando ideas y demostrando que otra conducción económica y política es posible para que nuestro país retome la senda de la normalidad y el crecimiento que los argentinos nos merecemos.
Jorge Triaca
Diputado Nacional
Fuente: El Cronista Comercial







